Gracias Carlojo y Mara por sus completísimas notas acerca del Encuentro.
Compartimos con nuestrxs lectorxs la reseña de una noche hiper memorable: la presentación de Coisas do Género en el Teatro Municipal de Quetzaltenango.
En la tarde del lunes, 23 de Enero, se celebró la primera obra en el Teatro Municipal de Quetzaltenango, con un aforo completo, siendo parte del Segundo Encuentro Latinoamericano de Teatro del Oprimido. Coisas de Género es el título de la obra, que fue representada por la Compañía de Teatro del Oprimido de Río de Janeiro, Brasil, fundada en 1986.
La representación carecía de diálogos, representando de esta forma la estética del oprimido a través de las imágenes y la escenografía, estando acompañada en todo momento por los ritmos brasileños que tocaba en directo la orquesta de la propia compañía. Coisas de Género intenta mostrar, desde un toque humorístico, el patriarcado patente en las relaciones de parejea, así como la presión y condicionamiento social al que se encuentran sometidos tanto hombres como mujeres, llevándose el género femenino la peor parte.
Todo comienza con el nacimiento de un niño y una niña, mostrando cómo desde sus propias condiciones naturales, desde su curiosidad innata, estos tienden a experimentar y disfrutar con el juego a partir de todos los medios a su alcance, sin apreciarse gran diferencia entre las inquietudes primarias del niño y de la niña. Desde ese primer momento, sus progenitorxs están bien atentxs para corregir los comportamientos de lxs infantes, en función de lo que ellxs consideran socialmente correcto. El acto de control paternal para el niño y maternal para la niña -cada cual está sometido al seguimiento del rol social que corresponde a su propio género-, limita las capacidades naturales de éstxs, y modela su propio desarrollo hacia el prototipo social de lo que debe ser un hombre y una mujer “de bien”.
La siguiente escena muestra un primer encuentro sexual de lxs protagonistas, ya crecidxs. Lxs actores/actrices expresan muy claramente esa desinhibición, esa libre entrega sexual entre dos personas que se desean. Éstas son sorprendidas y reprendidas por sus xadres, quienes empujadxs por la siempre agobiante presión social les obligan a contraer matrimonio. Es el hombre, como dictan los cánones sociales, el que -muy machito- pide matrimonio a la ilusionada y querida joven, quién empujada por la habitual presión de su entorno, que quizá le impide razonar libremente, acepta gustosa la petición.